El cornerismo no es ninguna secta. Pero en caso de serlo, soy vuestro gurú. Agasajadme...
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jueves, 2 de febrero de 2017
País de iluminados
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martes, 5 de abril de 2016
jueves, 17 de diciembre de 2015
Hostias rentables y día de cobro
Estas elecciones serán conocidas para siempre como la hostia de mariano. Pase lo que pase. A ver si también se repite en las urnas.
¡Un abrazote!
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martes, 4 de agosto de 2015
La justicia y los nuevos impuestos de Rajoy
Tras el mini parón (os lo explicaría pero es una historia larga que comprende la avería de un coche, el inicio de un nuevo trabajo y un plato de lacón con cachelos) volvemos al trabajo con la periodicidad habitual.
¿Me echabais de menos, eh? Yo también. un poquito. Algo...
Quiero vacaciones...
¡Un abrazote!
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martes, 21 de enero de 2014
21 / 04 / 14
¿Qué ha ocurrido en nuestra sociedad para que un buen par de besos entre caras punzantes esté tan mal visto? En serio, ¿Cuál es el problema? Si me encuentro con un amigo, ¿por qué no plantarle un buen par de besos que digan, ¡estoy encantado de verte!? No veo a ningún hombre quejarse a la hora de hacerlo con una mujer.
Pero no. Nosotros seguimos el plan cromañón. Ser hombres. Enlazar nuestros dedos opositores en señal de respeto. Apretar. Apretar. Gruñir en señal de aprobación.
Y va más allá, claro. No puede ser una encajada cualquiera. Si es, floja, es una señal inequívoca de que eres una persona endeble, sin carácter. Si aprietas demasiado, agresivo. Si te pasas de un tiempo determinado (desconocido), pegajoso. Si sacudes de arriba a abajo con demasiado ímpetu, un pueblerino. Si usas una coreografía, miembro de alguna tribu urbana. Si haces cosquillas en la palma con uno de tus dedos, rarito.
Todo un compendio de normas que podrían evaporarse de un plumazo con dos buenos ¡Muacs! en cada mejilla (por lo de no dejar a una de ellas abandonada). Se crearían lazos afectivos, muchos se darían cuenta de que su barba de dos días no tanto es la panacea del atractivo como un exfoliante sin invitación, y, por qué no, podríamos derrocar esas estúpidas barreras que nos hacen siempre dudar de nuestra "hombría".
Ahí lo dejo. Pensad en ello. Y mientras,
¡Un abrazote y un par de sonoros Muacs!
P.D. Está socialmente penado escupir los pelos que se quedan en los labios tras un beso con barba. Se deben eliminar de forma discreta para no crear incomodidad. Carmen Lomana.
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