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miércoles, 10 de febrero de 2016

Jorge Fernandez Díaz, Marcelo y los gatos


Al final yo no sé quién juega con quién... Maldito.

¡un abrazote!

lunes, 8 de febrero de 2016

Titiriteros y Lunessss


¿Ya he dicho que odio los Lunes? ¿Y los Martes? ¿Qué me decís de los Miércoles? ¿o los Jueves? 
¿El problema es mío?

¡Un abrazote!

viernes, 10 de enero de 2014

10 / 01 / 14

Siempre había oído la expresión "ser un trol" en las redes sociales, y aunque imaginaba más o menos el significado del concepto, hasta ayer no supe cuál es la terrorífica realidad.

La línea temporal es así:

15: 00 Tuiteo (como siempre) la viñeta del día anterior. En este caso, la de un joven buscando trabajo como un zahorí. 

15:01 Recibo una respuesta de un tuitero, alegando que ese chiste era un plagio y me manda el tuit del que, en teoría, yo me he copiado. El tuit dice así (transcrito tal cual): 
Buscar trabajo con una rama en forma de Y.
Como no tengo ni idea de lo que me espera, y siempre voy de buen humor, respondo algo así como: 
¡Vaya, parece que hemos conectado a nivel cerebral!
15:03 Me doy cuenta de que no era una broma y el tuitero está realmente cabreado. Está en su derecho y puedo incluso entender su malestar si realmente cree que tengo tiempo y ganas de leer los 15,000 tuits que recibo al día esperando con malevolencia que haya uno bueno para robarlo y... publicarlo gratuitamente (soy así, un Robin Hood de la tinta) A parte del hecho de que hago las viñetas la noche anterior, porque tengo un trabajo y ganas de comer, pero esa es otra historia.

15:04 Ataca la horda de trolls
De pronto empiezan a enviarme mensajes de gente que no tengo el placer de conocer, para decir que ellos ya lo sabían, que siempre robo y otras gentilezas.

Y ahí es donde me doy cuenta de lo que es un trol. Me siento David el Gnomo, rodeado e incapaz de hacer nada porque diga lo que diga, voy a empeorarlo. Así que me retiro y sigo con mi vida (y mi virus estomacal) que, como el desodorante, no me abandona.

¡Un abrazote!

P.D. Hace diez años, estornudé y me salió algo así como ¡faaceeebuuuk! ¿Podré emprender acciones legales contra Zuckerberg por plagio?




lunes, 30 de diciembre de 2013

30 / 12 / 13

Hay que ir con cuidado con la práctica usual de terminar los últimos días del año añadiendo, "este es el último", delante de todo cuanto hacemos.

No por nada supersticioso, sino porque no se le hace justicia. Me explico. Si me hago un café y digo, este es el último café del año, y hay la más ligera posibilidad de que este sea realmente mi último café, no tiene sentido añadirle la sacarina (sí, que pasa, intento cuidarme), la leche semi-aguachirlada y bebérmelo como si estuviera compitiendo en un concurso de chupitos. 

No, si es el último, tiene que paladearse, reconocer su aroma, el cuerpo, el poso, la añada, y saborearlo reuniendo, en un sólo recuerdo, todos esos cafés que ha acumulado tu cuerpo cafeínico. Esa sí es una forma de homenajear a EL ÚLTIMO café. 

Y para los que les guste el subtexto. No, no hablaba de café. 

Era Cola-Cao.

¡Un abrazote!

P.D. Esta NO es la última viñeta. Así que no la esniféis.







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